28 de julio de 2012

20 de mayo de 1990

- todavía recuerdo la forma en que llorabas, no había manera de consolarte hija mía - le recordó a aquella mujer de 37 años, que le observaba mientras trataba de recordar aquel instante que su padre le narraba, con una sonrisa perenne y con ojos llenos de alegría , con aquel brillo emocionado de un padre que tiene sentada a su lado a una hija de la cual no había sabido nada en años, mientras dejaba con cuidado la copa de cava en una mesa que había improvisado en la terraza del pequeño apartamento a orillas del mar. - no me digas que ya no te acuerdas?- exclamó mientras terminaba de acomodarse en la silla plegable. Antes de responder a su padre, se tomó un instante, reflexionó mientras tomó la copa entre sus manos, observando el curioso vaiben de las doradas burbujas del cava, Rebuscaba inútilmente en algún lugar de su mente, pero no lo logró. -papa, solo recuerdo lo feliz que fui durante aquel torneo... La cantidad de amigas que hice- sonreía mientras aquellos días pasaron ante sus ojos, la facilidad en que se comunicó con alemanes y alemanas, franceses y francesas, con la federación italiana apenas tuvo contacto, porque fueron eliminados en la primera ronda, por lo que no dio tiempo a nada.... Es curioso, solo recordaba los buenos momentos, eliminando los recuerdos tristes de la despedida. Siguieron navegando en las aguas del pasado, algunas aguas eran tormentosas, menos alegres, pero entre copa y copa, disculpas y un te quiero cerraron aquella noche la caja donde habían decidido guardar los años perdidos. Un pacto se selló aquella noche, del cual ni una palabra se dijo. No hizo falta. Pasados unos meses de aquella conversación, Laura estaba atravesando un momento doloroso en su vida, necesitaba mantener ocupada su alma rota. Era un día absurdo, de aquellos que cierran una semana para olvidar, estaba tan convencida que el paso de los días y las semanas le harían estar más serena, pero estaba equivocada. Así que treinta cigarrillos después, Laura se vio sentada delante de su viejo ordenador de mesa, pasó todos los recuerdos de aquellos días a la memoria a su viejo y agotado amigo, canciones que para ella eran un tesoro que no quería perder. Entre canción y canción, foto a foto, fue recorriendo todas sus carpetas, aquellas que hacia muchos años había creado y guardado con tanto cuidado. Se topó con algo inesperado. Casi pasa inadvertida aquella carta escrita el 20 de mayo del 90. Carta de Veronique!!!! Una sensación extraña recorrió su cuerpo, por primera vez había dejado de pensar en lo que durante tanto tiempo la había tenido ausente. De repente Laura, había encontrado algo tan especial e importante para ella, que guardó celosamente durante más de 22 años. Laura sintió ganas de llorar. Le parecía increíble lo que estaba leyendo. Incapaz de articular palabra, decidió escribir a su amiga Veronique, aquella amiga francesa cuya despedida estuvo llena de lágrimas, ni dos décadas más tarde había olvidado a su amiga, continuaba en su corazón. Prueba de ello es que conserva en su móvil una foto de ambas juntas. Tomó papel y boligráfo, quería escribirla como antes lo hacían, una carta manuscrita, en un papel perfumado, cuyo sobre personalizaría como cuando mantuvieron correspondencia, y que el curso de la vida había abierto un paréntesis que en esa noche calurosa de julio Laura decidió cerrar, un buen principio de una nueva historia, tal vez la carta no llegue nunca a su querida amiga. Al menos tenía que intentarlo. En Plasencia a 28 de julio de 2012 Querida amiga Veronique Deseo con todas mis fuerzas que recibas esta carta....te escribo con la esperanza....

1 comentario:

Satine dijo...

Disculparme por el formato!!!' sé que es horroroso, pero através del móvil es todo lo que he podido conseguir hacer!!!