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Día Tras Días




- Vaya!!!- Exclamó- hoy tu visita se retrasaba, siempre te retrasas, porque siempre quisiera que llegaras antes, te estaba esperando, siéntate, ponte cómoda- dijo señalando el sofá del salón, que estaba bien iluminado, las cortinas estaban recogidas, el sol formaba parte del encuentro, sobre la mesa estaba prendidas unas velas perfumadas de vainilla y canela..

-Esta mañana he preparado café, te sirvo una taza?- pregutó sin esperar respuesta, ya la conocía. - Aproximó la mesa hacia el sofá donde su visita permanecía sentada.

- tienes frío?, encenderé la chimenea enseguida, no tenía claro si hoy ibas a venir, así que no había preparado nada, aunque no sé porqué tengo dudas, últimamente vienes a menudo, muy a nuestro pesar- sonrió tímidamente, sin dejar de prestar atención a lo que estaba haciendo.

Parecía nervioso, traía la taza de café, pero olvidó la cucharilla y el azúcar en la cocina, abriendo el cajón de los cubiertos no calculó sus fuerzas y lo tiró al suelo.-vaya!!!, no te preocupes, no tardo nada, recojo este estropicio, salgo enseguida!!- se lamentaba de su torpeza entre risas nerviosas.

Mientras recogía los cubiertos del suelo, recolocando aquel cajón, recordó que había comprado helado de turrón, el favorito de su visita.

Casi olvida ofrecerle un trocito. Sabía que le iba a encantar, la sorpresa que le iba a dar, le emocionaba.

Se presentó en el salón con el helado, una gran sonrisa iluminaba su rostro, recibiéndola desde la otra zona de la iluminada habitación.

- Vuelves a venir buscando las respuestas necesarias- afirmó el joven- sabes que te irás escuchando la misma comparsa, así que tengo el convencimiento que ni las vas a plantear- gruñó llevándose las manos a la frente con cierto nerviosismo.- leyendo la prensa esta semana, he recordado varias conversaciones, de las que solemos mantener cuando estás aquí, quisiera que me dijeras lo que piensas sobre las conclusiones que he sacado. Seguro que las consideras absurdas, aunque intentes hacerme creer que te importan. Mientras anoche preparaba la cena, estuve planificando las vacaciones. Creo que iré a la costa a trabajar, para cambiar de aires, salir un poco no me vendría mal, porque este invierno no he salido apenas...- sonrió, se podría decir que carcajeó

- vale.... No me mires así, sí que he salido, pero me apetece ver nuevos rostros, lugares distintos...-Con el rabillo del ojo veía la sonrisa de ella.

Cuando quiso mirarla directamente, aquella sonrisa empezó a desvanecerse, los ojos que lo observaban con dulzura ya no los encontraba, su perfume se esfumaba, su figura se desdibujó hasta finalmente desaparecer completamente.Agradeció aquellas efímeras visitas, sonrió al olvido por no permitirle olvidar.

Sólo existía la nada, pero no en su mente.
Lamentándose por ello, bajó la cabeza esbozando una sonrisa envuelta en lágrimas blancas.



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