Ir al contenido principal

Cumplo Mis Promesas





Porque te he prometido colgarlo, ahí van las fotos de la comida que he preparado hoy.
En el norte de Cáceres se les llama CHICHERES, en otras partes se las conoce como alubias con chaleco, a mis hijos les encantan, están más gustosas que las tradicionales Alubias.


En Barcelona jamás las ví, ni tan siquiera sabía que existían...supongo que las habrá...

Comentarios

Paco Centeno ha dicho que…
Vaya que buena pinta, seguro que mejor sabor. Una habilidad desconocida.
Aquí, en Badajoz las llamamos carillas y en Mérida las llamamos muchachitas con chaleco. No me preguntes la razón, no la sé.
Un besazo.
Hitos ha dicho que…
Chicharros o muchachinos con chalequino
Jajajajajajajaja. Mis hijos dicen que les da dolor de cabeza, pero a mi me encantan y se preparan rapidito

Saludines desde Alcántara a los dos
Satine ha dicho que…
jejejeje, están ricas ricas, estaís invitados a casa cuando queraís, y así podeís dar vuestra opinión con conocimiento de causa.
Hitos, no obstante, yo las dejo en remojo las 24 horas habituales, y las hago a fuego lento durante 3 horitas. Soy como las antiguas que no usan olla express...
Muaksssss wapisisisisisisismos
Ricardo ha dicho que…
En Villanueva son habichuelos; en Arroyo de San Serván "niños con chalecos" y en Madrid "carillas".Este último es el que aparece en el diccionario de la RAE.
"1. f. Planta procedente de China, de la familia de las Papilionáceas, parecida a la judía, pero con tallos más cortos, vainas muy estrechas y largas, y semillas pequeñas, blancas, con una manchita negra y redonda en uno de los extremos."

Ya sé más sobre ellas. Hoy he aprendido algo nuevo. Lo siento, me las acabo de comer. Gracias por la publicación y hazte mucho caso de nuestro amigo Paco.

Mi antecesor y antecesoras de comentarios no podían ser mejores. Os recuerdo con muchísimo cariño.

Entradas populares de este blog

El Mar de Pablo Neruda

NECESITO del mar porque me enseña: no sé si aprendo música o conciencia: no sé si es ola sola o ser profundo o sólo ronca voz o deslumbrante suposición de peces y navios. El hecho es que hasta cuando estoy dormido de algún modo magnético circulo en la universidad del oleaje. No son sólo las conchas trituradas como si algún planeta tembloroso participara paulatina muerte, no, del fragmento reconstruyo el día, de una racha de sal la estalactita y de una cucharada el dios inmenso. Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,incesante viento, agua y arena. Parece poco para el hombre joven que aquí llegó a vivir con sus incendios, y sin embargo el pulso que subía y bajaba a su abismo, el frío del azul que crepitaba, el desmoronamiento de la estrella, el tierno desplegarse de la ola despilfarrando nieve con la espuma, el poder quieto, allí, determinado como un trono de piedra en lo profundo, substituyó el recinto en que crecían tristeza terca, amontonando olvido, y cambió bruscamente mi existencia: di mi adhesión al pur…

Cuando Menos te lo Esperas

Casi 3 años más tarde, cuando menos te lo esperas la vida te sonrie de nuevo. Cuando ya no quedan ilusiones, cuando cada lágrima derramada te muestra la ridiculez de ellas mismas, vuelve el brillo en los ojos, y una nueva visión se muestra en el horizonte. El mismo que te resistías en reconocer que estaba ahí, esperando a que levantaras la vista y no la volvieras atrás, ese atrás donde la humillación y la indiferencia se regodeaban y vanagloriaban de tenerte entre sus asiduos huéspedes.



La esperanza te arrulla entre sus cálidos y fuertes brazos, donde las sonrisas son correspondidas y donde todas las mañanas reciben un dulce "Buenos Días", donde las noches se iluminan con farolillos de verano y donde te resguardas del frío invierno en un confortable salón cuya chimenea te invita a quedarte toda la tarde acurrucada a su abrigo.

Cuando una llamada te recuerda que te piensan...



Porque no hay mal que cien años dure, doy gracias de escapar de su fría y azul trampa...


El Amor y Amistad Según Antonio Gala.

Hace unos meses un viejo amigo de mi adolescencia me hizo llegar un artículo de Antonio Gala, data del invierno de 1999-2000.


Si lo hubiera leido con 15 años hubiera discrepado e incluso me hubiera escandalizado, ya que con esa edad una no tiene la capacidad de entender el amor de la misma manera que ahora, veinte años después.



Todos recordamos el primer amor, yo al menos no lo he olvidado. Aunque pienso que a estas altura de la treintena me da una pereza horrorosa vivirlo con aquella intensidad, con mariposas en el estomágo, echándole de menos cada minuto que no pasas con el amado o amada, teniendo celos hasta del aire que respira... Uff qué perezaaaa. (sobretodo cuando veinte años más tarde te lo encuentras y piensas:
-madre de dios! Qué ví en él o ella? De verdad su cabeza tenía ese tamaño antes?- levantas el mentón miras hacia otro lado y aceleras el paso, no vaya a ser que te reconozca...)


Según escribía Gala, el amor nunca aspira a ser agradecido ni compadecido, sino correspondido …