
Mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas, y mi más emocionado agradecimiento, a una pasajera, que salvó a dos niños de morir quemados, ella fué la que alertó al equipo de salvamento del lugar donde estaban los niños, porque con el humo no se les podía ver, se hizo su propio torniquete, y rescató a otro niño que estaba atrapado entre el amasijo de hierros.
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